Curso urgente para futuros ex-machistas

Escribo esta entrada más por ganas que por capacidad. Para, en algunos casos, aplicármelo sobre la marcha y aprender según vaya creciendo. Así que, antes de nada, si alguien más experto (o no) en el tema lo lee, que por favor no dude en comentar, criticar, corregir y sugerir para poder mejorarlo.

Este curso estará estructurado por temas, de longitudes muy dispares y que iré publicando actualizando esta misma entrada. En un futuro, si queda algo decente probablemente me replantee la estructura, pero de momento esta puede valer.

Quiero aclarar también, que en muchos casos se echarán de menos imágenes que ilustren lo que se escribe, pero creo que es mejor tratar de realizar la entrada evitando dichas imágenes, en la medida de lo posible.

Capítulo 1: “Por qué es necesario este curso”

Existen cientos de razones para luchar contra el machismo: 70 víctimas mortales el año pasado en España, miles de víctimas a lo largo del mundo, la discriminación salarial, la violencia sexual, la publicidad sexista,  etc. Pero me centraré en una más mundana y sencilla: tú eres machista. No tengo ni idea de quién eres, y sin embargo es fácil apostar a que eres machista, al menos si asumimos que machista es todo aquel que alguna vez se comporta de manera machista. La apuesta no es arriesgada porque es muy difícil encontrar a alguien que no caiga, de vez en cuando, en un comportamiento  machista. (No hace falta añadir que quien escribe estas líneas también lo es, pero aspira a ser un ex-machista lo antes posible).

Así que el primer paso (como dice el manido refrán) es reconocerlo. Ser conscientes del problema y tratar de ponerle remedio, con voluntad y conocimiento, grandes dosis de cada uno.

Capítulo 2: “Qué es ser machista”

Siempre me ha parecido una frase muy estúpida esa que dice que “tonto es el que hace tonterías”, sin embargo, para este caso la voy a seguir a rajatabla, y diré que machista es el que actúa de forma machista. Pero, ¿qué es actuar de forma machista?

Nadie podría discutir ciertos comportamientos machistas básicos del tipo: “Las mujeres son seres inferiores”, pero si ese fuese el único comportamiento machista estaríamos hablando de un porcentaje bajo de la población (al menos en España) y no de un problema endémico como el que tenemos. Por lo tanto es necesario reconocer los tipos de machismo más sutiles, más cotidianos, y a los que por desgracia estamos tan acostumbrados que pasan por nuestro lado sin despertar ningún rechazo.

Aquí una breve lista (incompleta, anímense a mejorarla) de comportamientos machistas algo más sutiles pero igual de dañinos:

  • Comentario sexual ofensivo.  Puede estar dirigido directamente a la implicada, o más habitualmente, hablando de una tercera persona no presente en la conversación. Voy a evitar poner ejemplos, pero a todos se nos pueden pasar por la cabeza fácilmente frases que escuchamos (e incluso decimos) habitualmente.
  • Asumir ciertas cualidades inherentes a los hombres o a las mujeres, por el mero hecho de serlo. En general, puede ocurrir que cierto estereotipo se cumpla (estadísticamente) en base a la educación que provee una sociedad machista, pero pasar de esa realidad estadística (y dependiente de la sociedad) a una verdad inherente a la naturaleza humana es machismo.
  • “Puta”. Siento ser tan específico, pero la inmensa mayoría de las veces que dices o escuchas la palabra “puta” estás teniendo un comportamiento machista. Sé que para todo hay excepciones, pero haz la prueba, analiza con actitud crítica cada uno de los contextos en los que aparece esta palabra en tu día a día, y verás cómo surgen como por esporas las situaciones machistas.
  • Cosificación. Este término puede llegar a englobar muchas situaciones diferentes, (incluso algunas de las anteriores) y merece ser analizado en su propio capítulo. Pero para ir adelantando, cosificación (en concreto de la mujer) consiste en representar o tratar a una mujer como un objeto: algo no pensante que puede ser utilizado. En concreto, en la cosificación sexual hablaríamos de un objeto concebido únicamente para el deleite sexual de otra persona.
  • Típico chiste o broma machista. No creo que este caso necesite demasiada explicación.
  • El lenguaje. El lenguaje suele ser un reflejo de la sociedad que lo utiliza, con una capacidad de cambio más lenta que la propia sociedad. Existe multitud de expresiones machistas, que reflejan una sociedad machista. Dualidades como: “Coñazo – cojonudo”, “zorra – zorro”, “mujer pública – hombre público” etc. Como curiosidad, si buscas en la rae las palabras “hombre” y “mujer” verás que aparecen un montón de acepciones compuestas añadiendo otra palabra detrás. Para el caso de la mujer de las 13 acepciones 8 son negativas (de las cuales la mitad significa prostituta); sin embargo, en el caso de “hombre” de las 28 acepciones sólo 4 son negativas (sin referencia alguna a la prostitución).
  • […]

Capítulo 3: “Cosificación”

Ya hemos comentado anteriormente y por encima qué es la cosificación de la mujer, y más concretamente la cosificación sexual.

Este fenómeno es, sin duda, uno de los más habituales y está presente en casi todos los ámbitos de nuestra vida. La televisión, la radio, whatsapp, facebook, conversaciones con amigos, etc. Es importante aprender a reconocerlo, para así evitar caer en ello y poder, además, denunciarlo cuando se produzca a nuestro al rededor.

Es importante además, hacer mucha pedagogía con el tema, en general ocurre que cuando denuncias un caso así las reacciones suelen ser del tipo “¿de qué estás hablando?”,  “¿cosifica-qué?”, “No seas exagerado”, “Y si podemos un tío entonces también…”, etc. Creo que esto se debe a dos cuestiones principales, en primer lugar, estamos tan acostumbrados a presenciar cosificación de la mujer que no nos resulta extraño, y mucho menos machista. Por otro lado, en la mayoría de casos ni siquiera se sabe muy bien lo que es, por lo tanto ni siquiera se identifica como tal.

Para el primer problema la única solución es denunciarlo cuando se produzca, que empiece a ser cotidiano que cuando se cosifica a una mujer suenen voces de denuncia que hagan notar que eso no debería ser normal. Poco a poco hay que conseguir que lo extraño no sea la denuncia sino la cosificación.

El segundo, sin embargo, se soluciona con siete simples preguntas. Gracias al test diseñado por la socióloga Caroline Heldman, podemos reconocer la cosificación sexual de la mujer simplemente si respondemos afirmativamente a alguna de las siete preguntas que componen el test. Aquí tenéis el test, y aquí la versión en español (con ejemplos) en el que están basadas las siguientes líneas:

Cada vez que sospeches de una cosificación sexual pregúntate:

  1. ¿Se muestra únicamente una parte o partes del cuerpo de una persona?
    El ejemplo de una imagen que recibí por whatsapp que cumplía esta premisa fue lo que propició que haya escrito esta entrada. En ella, se mostraba una mujer desnuda con grandes pechos, pero se había recortado la foto por debajo de la nariz. Eso, en casi cualquier fotografía quedaría raro y saltaría rápidamente a la vista, pero en este caso no ocurría, a nadie parecía importarle que faltaba la mitad de la cara, daba igual, se veía lo que se tenía que ver del “objeto” y el resto no importaba.
  2. ¿Se muestra a una persona sexualizada que actúa como soporte para un objeto?
    Recuerdo otra imagen, recibida también por whatsapp, en la que se mostraba a una mujer desnuda, sirviendo de soporte para un cristal que hacía las veces de mesa. Es muy común encontrarlo también en los carteles publicitarios.
  3. ¿Se muestra a una persona sexualizada que puede ser intercambiada o renovada en cualquier momento?
    Es el clásico ejemplo de la imagen con seis o siete modelos en ropa interior (o desnudas) siendo cada una de ellas bastante parecida a las demás. Donde más que varias personas se representan varias versiones de una misma idea.
  4. ¿Se muestra a una persona que está siendo (o puede ser) vejada o humillada sin su consentimiento?
    Ya sea de forma explícita o en su versión más sutil (simplemente insinuando que podría ocurrir) es más común de lo que podría parecer, y desde luego es una manera muy clara de cosificación sexual.
  5. ¿Se sugiere que la característica definitoria de la persona es su disponibilidad sexual?
    El ejemplo más cercano que me viene a la memoria es un cartel de una fiesta en la que aparece una mujer (sexualizada, claro) y pone algo así como: “Fuck me, I’m Erasmus”. Lo peor es que llego a mí porque alguien se quejaba de que había sido criticado por el instituto andaluz de la mujer, y se revindicaba que se denunciara también que en la parte inferior del cartel se anunciaban precios más bajos para las mujeres que para los hombres. En fin.
  6. ¿Se muestra a una persona sexualizada que puede ser usada como una mercancía o alimento?
    De nuevo, puede ser insinuado con diferentes niveles de sutilidad, pero si se detecta se convierte en una manera muy obvia de cosificación sexual.
  7. ¿Se muestra a una persona sexualizada que sirve como lienzo para transmitir un mensaje?
    Otro recurso muy utilizado en la publicidad, donde el cuerpo o una parte sirve simplemente como lienzo para escribir el mensaje que se quiere trasmitir.

Capítulo 4: “Hombres, hablemos de violencia machista”

No podía desperdiciar la oportunidad de poner aquí el vídeo editado por la plataforma Juventud Sin Futuro:
Hombres, hablemos de violencias machistas

Capítulo 5: “El machismo que no se ve”

Otro buen material para ver y difundir, el documental “El machismo que no se ve” del programa Documentos TV. Genial, útil, y con un enfoque muy interesante. Merece la pena:
El machismo que no se ve, Documentos TV

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Una respuesta a Curso urgente para futuros ex-machistas

  1. Raulillo dijo:

    Totalmente de acuerdo en todas tus anotaciones. Y como machista que soy tratando de ser ex-machista lo antes posible, coincido en que debemos tratar de divulgar nuestro comportamiento erróneo.

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