Rajoy no tiene el graduado

Según el completo artículo que figura sobre él en la Wikipedia, Mariano Rajoy Brey, presidente del gobierno, nació en Santiago de Compostela en 1955. Es de suponer, por tanto, que curso los estudios medios en la década de los 70, cuando todavía no se había instaurado el actual sistema de educación (1.994 – 1.995). Por tanto, como es lógico, no ha cursado ni la actual Educación Secundaria Obligatoria (ESO) ni los dos años posteriores del actual bachillerato. En su lugar, Mariano Rajoy curso el bachillerato elemental de cuatro años de duración, una reválida, y posteriormente los dos cursos siguientes del bachillerato superior, justo antes de ingresar en la facultad de Derecho de Santiago de Compostela.

Si has llegado hasta aquí, es normal que tengas motivos para cabrearte con esta entrada, y pienses que el titular es un esfuerzo lamentable por calumniar al presidente del gobierno. Llevas razón, sin embargo, existe otra posibilidad. Puede, que en realidad no hayas llegado hasta aquí (hipotéticamente, claro) y que simplemente hayas leído el titular. Puede, además, que le tengas cierta tirria a Mariano Rajoy y que por tanto el titular te haya encantado. En ese caso, podrías difundir esta “noticia” sabiendo (o sin saber) que muchos harán como tú, no leerán la noticia y simplemente se quedarán con el titular, que como puedes ver, transmite una idea totalmente distorsionada de la realidad.

Esta es, en esencia, una técnica muy utilizada por los periódicos hoy en día. Abusan de que una proporción muy grande de la gente no pierde tiempo en leer la noticia completa, y sacan titulares claramente contrarios a la idea general de la noticia. Con ello, consiguen generar un estado de opinión sin ni siquiera mentir demasiado, simplemente eligiendo un titular rocambolesco. Está técnica, acompañada de la capacidad que todos tenemos hoy en día de difundir a nuestros conocidos todo tipo de material (mediante Facebook, twitter, whatsapp, etc.) se convierte en un arma muy poderosa para atacar de forma injustificada aquello que la línea editorial del periódico (o su dueño) decidan.

Uno puede informarse, leer, buscar en Internet, y formarse una opinión; o por el contrario puede tener una opinión muy clara y simplemente re-difundir aquellos titulares que le suenan complacientes, sin ni siquiera pararse a leer la noticia, y si alguien lo hace y se da cuenta de que es un engaño… ¿qué más da?, muchos no lo harán y eso es lo que cuenta. Lamentable.

Actualizo para recomendar el “Salvados” del 8 de Noviembre de 2.015 titulado “La máquina del fango”. Muy recomendable y al hilo de este tema.

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6 respuestas a Rajoy no tiene el graduado

  1. Daniel Benito dijo:

    Pero es que informarse debidamente requiere tiempo, mientras que compartir se hace con un solo click.
    Generación Z (Siglo XXI) supongo…

  2. María Pérez dijo:

    Un artículo corto, conciso, ejemplar y muy interesante.

    Personalmente opino que los periodistas son malos, porque los ciudadanos en general somos malos lectores (perezosos en la lectura, incapaces de reconocer nuestras limitaciones y nuestros prejuicios, maniqueístas), ávidos de que nos cuenten lo que ya creemos saber.

    Los textos interesantes (desde un artículo de periódico, hasta un cuento infantil, desde una novela hasta una poesía o un comentario de un blog) lo son porque nos hacen cuestionar nuestros principios.

    Si fuéramos buenos lectores increparíamos a cualquier periodista que escriba artículos sesgados, parciales y con argumentos pobres, aunque defendiera con sus artículos nuestro punto de vista y compartiéramos ideología. ¿Por qué? Pues porque una persona que argumente de esta manera tan torticera hace un flaco favor a los ideales que representa.

    Mi más sincera enhorabuena al escritor o escritora de este interesante artículo.

    Por cierto, no comparto la opinión de Daniel Benito. La generación actual es la más preparada, y la que más libros lee. De hecho los informes sobre hábitos de lectura han mostrado un aumento paulatino del hábito de lectura entre la ciudadanía. El problema es que arrastramos un retraso de siglos, algo que no se puede recuperar en unas cuantas décadas.

    • Daniel Benito dijo:

      Si, por ahí iba un poquillo mi comentario. La tecnología, a pesar de que tiene cosas maravillosas, también a veces puede fomentar malos hábitos.
      También creo que quizás se abuse de algunos recursos literarios que se aplican en el periodismo, como menciona Alberto (el autor) en su artículo. Es posible que, en un momento de la historia donde existe una tremenda oferta de información de fácil acceso y consumo, esa saturación de información haga que tengamos que omitir grandes cantidades de datos de las cosas que leemos, para poder hacer un uso más provechoso de nuestro tiempo.
      De forma sintetizada eso era lo que quería decir. Quizás pequé de síntomas de la generación Z… 😛
      El hecho de que la generación actual sea la más preparada o no es un tema de discusión aparte.
      Saludos.

      • María Pérez dijo:

        Gracias por la matización. 🙂
        La verdad es que tu comentario ahora que lo releo, se presta a varias interpretaciones y yo solo me ceñí a una. Como ves, yo también peco de los síntomas (por lo menos en la lectura) de la Generación Z. 😉
        Creo que a partir de ahora, la erudición se va a basar en saber escoger el grano de la paja, y no en tener muchos conocimientos. Será mucho más importante la capacidad de análisis y la capacidad de abstracción que la memoria. La lectura va a ser por tanto fundamental.
        Concuerdo contigo en que la tecnología (como todo lo bueno de la vida) tiene algunas desventajas. Entre ellas el hecho de que Internet está perdiendo su neutralidad a pasos agigantados, y con ello su capacidad democratizadora. Esto está sucediendo en la sombra y sin que nos enteremos.
        En cuanto a la generación Z, esta es la generación mejor formada si tenemos solo en cuenta la capacidad lectora de los ciudadanos (índice de analfabetismo, hábitos de lectura, comprensión lectora y demás), ya que nunca hubo en la historia de este país una población con mejor formación.
        Otra cosa es que en comparación con otros países con una economía similar a la nuestra, el nuestro tenga un nivel educativo y lector desastroso, pero es que no debemos olvidar que venimos de mucho más lejos y hay cosas que no se cambian de la noche a la mañana.
        Piensa que en los años sesenta casi la mitad de la población era analfabeta, y que de entre aquellos que podían leer había un nutrido grupo de analfabetos funcionales, es decir personas que técnicamente podían leer pero que no comprendían lo que leían. Estamos hablando de hace unos cincuenta años, por lo que todavía viven personas en nuestra sociedad que han vivido esa época.

  3. tagore84 dijo:

    Muchas gracias a los dos por los comentarios. María, estoy de acuerdo en que la gente cada vez lee más, pero es cierto que en muchas ocasiones nos cuesta dedicarle el tiempo necesario a las cosas. Tenemos la suerte de vivir en una época en la que se puede conseguir un montón de información simplemente sacando el teléfono del móvil, y esta información llega de manera cada vez más rápida y masticada. Un buen ejemplo son los tutoriales de youtube, aprende a hacer “lo que sea” con sólo mirar un vídeo… Eso tiene muchas ventajas, desde luego, pero también nos acostumbra a no dedicarle mucho tiempo a una misma cosa, me imagino que es eso a lo que se refiere Daniel.

    • María Pérez dijo:

      Gracias también por tu comentario. 🙂

      Sí, tenemos que aprender que los métodos audiovisuales son maravillosos y extremadamente útiles, pero no por ello sustitutivos de cualquier otro método. Algo que se debería aplicar a todo el saber. Ser bueno en comprensión lectora, no puede ser sustitutivo de las habilidades en lógica o matemáticas, ambas son muy importantes.

      Es triste, a este respecto, que siempre tengamos esta concepción tan maniqueísta de la realidad, en todos los aspectos: o lector de mp3 o tocadiscos, o eReader o libro de papel, o jugar en la calle, o jugar con el ordenador/tableta/móvil/consola, o aulas con profesor o aulas virtuales; como si unos excluyeran a los otros, como si no pudiéramos escuchar música en varios formatos, leer en varios soportes, jugar de muchísimas maneras y aprender de otras tantas. Como si la vida fuera un grupo de conjuntos aislados, en lugar del resultado de millones de intersecciones.

      Estoy de acuerdo que la gran bestia negra de la tecnología, contra la que tendremos que luchar es la procrastinación. Tener tanta información accesible es una golosina irresistible para cualquier mente inquieta, que puede llevar a la distracción continua, sin llegar a ninguna concreción (estudios a la mitad, trabajos sin concluir, etc.). Todo será cuestión como siempre de saber adaptarse al nuevo entorno. 😉

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