Politeia contra democratia

Hace algunos días, tuve una discusión en facebook en la que participaron varias personas; de izquierdas, liberales, anarquistas… La cosa empezó por un comentario sobre un posible resultado en las próximas elecciones generales en España, pero fue evolucionando hacia diferentes cuestiones. No me interesa ahora mismo desglosar el debate entero, sino una parte en concreto en la que se vieron dos puntos de vista contrapuestos sobre un mismo tema: ¿qué objetivo deben perseguir un grupo de personas que discute sobre un tema en concreto?

Por un lado, la visión de mi amigo liberal consistía en un conjunto de personas argumentando con el fin de imponer sus intereses particulares, para que entre todos, la suma de esos intereses particulares (o del grupo de ciudadanos al que representen, en el caso del congreso) acabe dando la mejor opción.

Desde mi punto de vista, que consideraría “más de izquierdas”, esa es una visión totalmente errada. Por el contrario, creo que cada uno debe tratar de buscar el bien común (de todos, no el propio o el de grupo al que represente). De esa manera, todos deben argumentar con el objetivo común de encontrar la mejor solución para todos. Obviamente, personas diferentes pueden tener puntos de vista diferentes, tanto en el “qué” (qué es lo mejor para todos) como en el “cómo” (cómo se consigue aquello que es mejor para todos). Y debe ser a través de la argumentación propia (limpia y sin falacias), y la atención a la ajena, como se van depurando y mejorando los puntos de vista de cada uno a fin de llegar a una conclusión común (si es posible) o a un acuerdo de mínimos (en otro caso).

En mi opinión, estos dos puntos de vista son radicalmente diferentes, y no sólo distan en las formas, sino también en el fondo y en los resultados que obtienen. Además, creo que son dos puntos de vista muy determinantes a la hora de definir el posicionamiento político de una persona.

Tratemos de analizar por separado cada uno de estos puntos de vista, para lo cual nombraremos al primero “libera” y al segundo “de izquierdas”:

Nótese que aunque trato de hacer un análisis riguroso e imparcial de ambos puntos de vista, soy un fiel defensor de uno de ellos, por lo que si cualquiera tiene a bien corregir, mejorar o comentar cualquiera de los dos análisis (en especial el “liberal”) será bienvenido.

Punto de vista “liberal”

  • Cada individuo trata de argumentar para defender sus intereses o los intereses del grupo de individuos al que representa.
  • Idealmente, cada uno es un buen conocedor de qué le interesa, y por tanto es la persona más indicada para defenderlo.
  • A través de la negociación entre los diferentes intereses particulares, se llega a una agregación de intereses individuales, que se considera el óptimo que se puede obtener.
  • En el fondo parte de una visión desconfiada del ser humano, asumiendo que el interés o el egoísmo hacen que la defensa de interés globales no resulte sincera, por lo que el único capaz de velar realmente por los intereses de uno es uno mismo.

Punto de vista “de izquierdas”

  • Cada individuo trata de defender lo que considera mejor para todos, el óptimo global (con indiferencia de cómo le afecte personalmente o al grupo concreto que represente).
  • Mediante la discusión se trata de mejorar el argumento propio y el de los contrarios, evaluando de manera crítica y con el mismo rasero tanto los argumentos propios como los ajenos.
  • Según se van destilando y mejorando los argumentos, se va tratando de llegar a una conclusión común, global en el caso de que se pueda o parcial en caso contrario.
  • Asume una visión del ser humano más positiva, en la que cada uno es capaz de fijarse como prioridad al total de la comunidad (en vez de a uno mismo) asumiendo que de ese modo se tendrá lo mejor para el conjunto, y por lo tanto, para los individuos que la componen.

Existen,  en mi opinión,  muchos argumentos a favor del segundo punto de vista, trataré aquí de mostrar un par de ellos.

En primer lugar, existe un pasatiempo matemático llamado “paradoja de imposibilidad de Sen” que demuestra que la suma de los intereses particulares no tiene por qué coincidir con los intereses del conjunto. Esto, desde luego, no demuestra que sean dos cosas contrarias o que no puedan coincidir nunca, simplemente nos indica que una cosa (la suma de intereses particulares) no implica necesariamente a la otra.

El segundo motivo, es probablemente más subjetivo, pero en mi opinión mucho más importante.

Todos hemos participado en discusiones, y hemos tratado de convencer con nuestros argumentos al resto de las personas. Sin embargo, en algunas ocasiones, puede habernos ocurrido que empezamos a descubrir, al escuchar a los demás, que no llevamos razón. Esto desde luego es algo que debe habernos ocurrido varias veces, en caso contrario es síntoma de que no escuchamos a los demás.

En esa situación, uno tiene dos opciones, la humilde (y no muy habitual) de reconocer la derrota, y dar la razón a nuestro rival; o la soberbia, negándonos a reconocer el error y tratando de “ganar” la conversación de cualquier manera posible.  Es fácil reconocer ese tipo de comportamiento, se caracteriza fundamentalmente por el uso de las falacias, trucos discursivos encaminados no a mejorar los argumentos, sino a falsearlos a fin de que se imponga una posición con indiferencia de si lleva razón o no. Existen multitud de falacias conocidas: argumento de autoridad, descalificar la persona, confundir la causalidad, pasar de lo concreto a lo general, etc… Suele ser bastante útil conocerlas y estudiarlas, a fin de reconocerlas y evitarlas tanto en los discursos propios como en los ajenos.

Dicho esto, pensemos nuevamente en los dos objetivos diferentes entre los dos puntos de vista aquí discutidos: defender los intereses individuales o defender los intereses globales. En mi opinión, esa diferencia es fundamental a la hora de asumir una postura humilde o soberbia frente a la derrota en la discusión. Si uno busca que mediante la argumentación se vayan puliendo las razones para encontrar así una razón mejor, cometer el error de caer en falacias va en contra del interés perseguido. Por el contrario, si el objetivo personal en una discusión consiste en imponer los intereses particulares, nada impide utilizar este tipo de artimañas para lograr el objetivo final. Esto no significa que la gente que defiende una postura sea honesta y no utilice falacias y los que defiende la otra sean soberbios y mentirosos. Simplemente significa que en un caso el objetivo perseguido juega a favor de mantener una actitud más constructiva, crítica y sincera; mientras que en el otro ocurre todo lo contrario, el objetivo casa mejor con la utilización de falacias para convencer al rival.

Por todo ello, creo que el punto de vista al que hemos llamado “más de izquierdas” es el adecuado para acometer una discusión en busca de tomar una decisión.

Por último, quiero añadir que según la clasificación de los diferentes tipos de gobiernos posibles que hizo Aristóteles, debemos tener en cuenta dos elementos para definir un gobierno, a saber:

  • El número de personas que forma parte de la toma de decisiones
  • En nombre de los intereses de quién toma las decisiones

En función del primer criterio se distinguen tres tipos de gobiernos: el unipersonal, el de una selecta minoría y el de la mayoría. En función del segundo se diferencia entre gobernar buscando el bien de toda la población (al que llama gobierno puro), o buscando el bien del gobernante o clase dirigente (al que llama gobierno impuro). De este modo la clasificación quedaría de la siguiente manera:

Clasificación tipos de gobierno Aristóteles

Es importante entender que el significado de los términos pronunciados por Aristóteles no es el mismo que actualmente, por lo que no nos debe confundir los significados actuales de palabras tales como monarquía o democracia (de hecho, en algunas traducciones lo cambian por el de “demagogia”).

Lo que quiero destacar, es que en mi opinión la diferenciación que hace Aristóteles entre los gobiernos puros e impuros basados en la mayoría (orden civil vs democracia), es la misma que atañe a los dos posibles enfoques tratados en este texto. Y queda claro que Aristóteles se decantaba por la fórmula pura del gobierno (Orden civil), por lo que me aventuraría a decir que también estaría de acuerdo con el enfoque aquí llamado “más de izquierdas”.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Política y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s