Pedro, Juan y Luis (por ejemplo…)

Pedro

Yo siempre he tenido las cosas claras. Desde pequeño he escuchado en casa qué estaba bien y qué no. He vivido gobiernos socialistas y gobiernos del PP. Aún recuerdo, aunque yo era pequeño, los años de gobierno de Felipe González. La corrupción, los GAL, el despilfarro y la falta de conocimientos económicos de un gobierno que sacaba de sus casillas a mis padres, y llevo a España al borde del abismo.

Afortunadamente después llego el cambio, junto a mi familia contemplé cómo el Partido Popular, con Don José María Aznar a la cabeza, tomaba las riendas de un país en ruinas y lo dejaba colocado a la cabeza de las economías modernas. No fue fácil, hicieron falta muchos sacrificios, el estado se encontraba saqueado por la corrupción y la ineptitud de años, pero nuestro presidente del gobierno supo crecerse ante la adversidad y crear una España fuerte, una España unida y competitiva de la que volver a sentirnos todos orgullosos.

Desgraciadamente ocho años después se produjo el mayor complot en la historia de nuestra democracia. Todo el poder mediático socialista se alió contra el gobierno, y utilizando uno de los argumentos de mayor bajeza moral (un atentado terrorista) consiguieron manipular a la masa estúpida y ganar las elecciones. Los enemigos de España habían logrado su objetivo, y masacrando la vida a casi doscientas personas quitaron del gobierno al Partido Popular, y lo dejaron en manos de los mismos que habían saqueado el estado unos años atrás.

Con los socialistas de nuevo llego la sinrazón, las normal morales se pervirtieron hasta límites insospechados, no dejaron nada en sus sitio. Abortos, matrimonios antinaturales, expolio a la Santa Madre Iglesia, educación para la ciudadanía… Una moderna versión de la quema de iglesias que sufrieron nuestros abuelos. Y mientras tanto, en el apartado económico, el despilfarro por bandera. Todo lo que se había conseguido durante años de esfuerzo y sacrificio tirado a las alcantarillas mediante las dos señas de identidad de los socialistas: despilfarro y corrupción.

No por casualidad, haya por el 2.008 llegó la crisis. Palabra que no puedo sino asociar a las siglas del PSOE, a su ineptitud y su incapacidad para generar empleo o crecimiento. No entiendo como todavía puede haber gente que no vea su ineficacia, sus corruptelas y despropósitos. Por no hablar de la vergüenza del pueblo andaluz, un pueblo que se ríe de sí mismo y otorga el voto a los mismos que le han estado robando durante años, patético.

Ahora volvemos a gobernar, una vez más se repite la historia y el Partido Popular toma las riendas de un estado en ruinas, de una sociedad viciada por sus ideales “progres” y desfasados. Pero no me cabe la menor duda de que saldremos adelante. Nuestra patria se ha sobrepuesto de las invasiones moras y francesas, de la perversión del intento de república comunista, de los despojos en que nos dejó el de los bonsáis… y lo hará una vez más.

Sólo tenemos que mirar hacia adelante, librarnos de los lastres que suponen los socialistas en todas sus versiones, incluida esta nueva moda de los perro-flautas del 15M. Un atajo de vagos, incapaces de entender el esfuerzo y el orgullo que supone levantar un país, no deben distraernos. Todos sabemos qué es lo que ocurre en Sol cuando se juntan,  bajo sus pancartas y proclamas no se esconde nada más que un atajo de vagos fumando porros y repitiendo viejas consignas desfasadas. Piden democracia y sin embargo no van a votar. Democracia son los once millones de votos del Partido Popular, eso es democracia. ¿Acaso creen que van a solucionar algo en esas especies de asambleas-botellón? Si no estuviera en juego algo tan serio como mi patria me daría ganas de reír. Si realmente quieren arreglar algo que se fijen en la gente que realmente sabe lo que hay que hacer. Yo por mi parte pienso poner todo mi esfuerzo en levantar este gran país, mediante un voto responsable y el trabajo duro de cada día, sin absurdas protestas, consciente de los difíciles tiempos que quedan por venir y dispuesto a arrimar el hombro.

Juan

Yo siempre he tenido las cosas claras. En mi casa nunca se ha hablado de política y nos ha ido muy bien. Nunca me pierdo un telediario, de hecho me sé de memoria el orden en el que hay que verlos. Si eres habilidoso, puedes ver los deportes en más de cuatro canales diferentes, uno detrás del otro. Antes compraba el periódico todos los días, pero ahora con Internet te puedes enterar de todas las noticias mucho más rápido. Yo suelo empezar por marca.com, después el as.com, y ya por último, si me queda tiempo me gusta asomarme un poco al otro lado y leer el sport.es.

Desde que cumplí los dieciocho he ido a votar tres veces, siempre a las generales, paso de las autonómicas. Si no recuerdo mal la primera vez fue en el año 2.000, fui con mis padres, y voté como ellos al PP. Cuatro años después volví a votar, esta vez al PSOE. Desde entonces no había vuelto a los colegios, hasta el año pasado, que harto del PP y del PSOE, y de esta crisis de mierda le di mi voto a UPyD, no es que me encanten, pero al menos no son los mismos de siempre.

El otro día escuché que los argentinos nos han quitado Repsol, menudos cabrones. Aprovechando que estamos en horas bajas vienen a rapiñar lo que pueden. Si yo fuera el presidente les pondría las cosas claras, y se les quitarían las ganas de venir a quitarnos nada. Como los putos franceses, los “tira-frutas”, que hartos de ser unos mierdas y ver como los españoles lo ganamos todo, se dedican a criticar y hacer chistes sobre mentiras y dopaje. Eso me jode de verdad, no sólo porque es mentira, sino porque no entiendo cómo pueden ser tan cabrones. Si son incapaces de ganarnos en nada (fútbol, tenis, baloncesto…) que se jodan, y no mientan sobre Nadal o Contador, que son el orgullo de una nación que les da mil vueltas.

Ayer estuve en Sol y lo flipé un poco. No sabía que había manifestación y me tocó cruzar la plaza entera (desde la calle Mayor hasta Alcalá). Tarde más de diez minutos sólo en cruzar la plaza por culpa de los “perro-flautas”. No entiendo muy bien qué pretenden, cuando estaba el PSOE se quejaban, ahora que está el PP se siguen quejando. ¡Qué se aclaren! Aunque a mí no me caen mal, de hecho una vez estuve en Sol con unos amigos cuando todo aquello de la acampada. Era curioso ver aquello, aunque me decepciono un poco, pensé que vendría los antidisturbios pero nada. El otro día en Neptuno estuvo mucho más movido.

Luis

Yo siempre he tenido las cosas claras. De pequeño no solía escuchar hablar de política en casa, bueno, ni en casa ni en ningún sitio. Desde el principio tuve claro que aquello no estaba bien, nunca entendí que la gente apoyara al dictador y viviera feliz en un país sin libertad ni igualdad.

Viví con mucha pasión los últimos años de dictadura, de manera muy activa. De hecho me tocó correr delante de los grises en más de una y en más de dos ocasiones. Después la transición fue una época de esperanza. Ser de izquierdas ya no debía esconderse, al contrario, era un orgullo. Gente como Felipe González o Alfonso Guerra capitaneaban un camino lleno de futuro y esperanza. Aún recuerdo como si fuera ayer aquel jueves 28 de Octubre, de 1.982. No sólo fue la primera vez que voté, sino que fue el día del cambio, el día en que España empezaba un nuevo ciclo con el gobierno socialista de Felipe González. Ese gobierno duró hasta 1.996, cuando el peor presidente que hemos tenido en democracia se hizo con el poder. No entiendo qué ocurrió, es cierto que el gobierno socialista falló en algunas cosas, que algunos dentro del partido no se comportaron debidamente, pero no me cabe en la cabeza cómo permitimos a semejante personaje ser presidente del gobierno. Cuatro años después repitió  victoria, y esta vez por mayoría absoluta. España había perdido el norte, y en parte se debía a que el PSOE no acababa de encontrar a un líder (como lo fue en su día González) que guiara al partido hasta la victoria. El líder se hizo esperar, pero por fin llegó en el año 2.004.

Zapatero arrasó a un Mariano Rajoy al que le quedaba grande el cargo de presidente (y le sigue quedando). En su primera legislatura, Zapatero modernizó a España más de lo que lo había hecho Aznar en los ocho anteriores. Para mí fue el mejor presidente que hemos tenido en la historia de nuestro país.

Después, durante la segunda legislatura de Zapatero, llegó la maldita crisis. Puede que se tardara un poco en reaccionar, pero culpar al presidente de España de la mayor crisis económica y financiera (internacional) de los últimos tiempos es a todas luces absurdo.

Mientras hubo se repartió de forma justa e igualitaria, y cuando dejó de haber se tomaron las medidas oportunas exigidas por los mercados. Tras pocos meses del nuevo presidente, queda demostrada una cosa: La culpa no fue de Zapatero, más bien al contrario. Sin embargo los enemigos del partido socialista, tanto por un lado como por otro, aprovecharon la situación para hacer  un acoso y derribo del presidente. Y funciono, desgraciadamente, funcionó.

En las últimas elecciones, muchos votos socialistas se fueron a IU, a la abstención, e incluso a UPyD, y ahora estamos sufriendo las consecuencias. La gente no votó con responsabilidad, creyéndose la falacia de que la culpa de la crisis era de Zapatero. Y ahora tenemos un presidente inepto, y unos ministros aún más incapaces que están desmontando el estado del bienestar.

Me hace especial gracia el voto de la gente que se decidió por IU. Cómo puede entenderse que alguien que se dice de izquierdas elija un voto que finalmente allana el camino a la derecha para gobernar. Es incomprensible. IU nunca podría ganar unas elecciones, no tiene sentido fraccionar el voto de la izquierda y perder fuerza en el parlamento.

En gran parte la culpa la tienen los del 15M. Un grupo de idealistas, sin ningún objetivo claro (más allá de boicotear al PSOE y al PP), cuyas proclamas no son más que castillos en el aire. Da la impresión que se creen que están por encima del estado (con altos índices de desobediencia civil, resistencia a la autoridad, etc.), y critican una democracia que no tienen ni idea de lo que costó construirla. Si tantas ideas tienen, que formen un partido político, y veremos cuántos votos son capaces de reunir en unas elecciones. Las proclamas anarquistas, las asambleas, y el resto de parafernalia están muy bien, pero si se enfrentaran de veras a la realidad, si trataran de fundar un partido político que llevara a cauce todas sus “ideas”, se darían de bruces contra la realidad. En fin…

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